viernes, 3 de abril de 2009

Consultorías vs Gestión del Talento

El primer .trabajo digamos serio que tuve, fue en una consultora. que estaba implementando una aplicación en una de las entidades financieras más importantes del país. Requerían una persona que dominara el inglés y que tuviese conocimientos de comercio exterior. Yo acababa de regresar de unas prácticas de 6 meses en una empresa holandesa por lo que mi ingles estaba en su mejor momento y durante mi última etapa en la universidad había hecho un curso de comercio exterior, fruto de esa especie de fiebre que les entra a todos los universitarios cuando están a punto de terminar su carrera y necesitan dar más y más contenido a su curriculo.
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Debí de ser de lo mejor que encontraron o debían tener mucha prisa, porque a pesar de no ocultarles que no tenía experiencia laboral en comercio exterior, y advertir que mis conocimientos eran teóricos y ciertamente limitados, en cuanto acabé la primera entrevista me dijeron que el puesto era mío y quedé para empezar el lunes siguiente. Recuerdo perfectamente aquel día, debía presentarme en las oficinas centrales de dicha entidad financiera, donde se estaba desarrollando la aplicación junto con la persona que era mi superior en la consultora. Empezaron las presentaciones y mi sorpresa fue mayúscula al escuchar a mi jefe decir "os presento a nuestro experto en comercio exterior". Os podéis imaginar el escalofrío que sentí en ese momento.
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Posteriormente comentando la anécdota con un conocido de otra consultora me contó una anécdota que según él había sucedido en su empresa. Para un proyecto que se estaba desarrollando en Rusia, un comercial de la consultora fue a visitar al cliente. Este le dijo lo que necesitaban, un experto en una materia muy concreta. El comercial no tenía ni la mas remota idea de lo que le estaban pidiendo, pero dijo que tenían a la persona idónea para ellos, pero que les resultaría un poco cara. Les dio un precio con el que calculó supondría un buen margen y al ver que lo aceptaban sin reparos, se apresuró a decir que realmente tenían a el mejor profesional en la materia, pero que ya estaba involucrado en otro proyecto que aún no estaba terminado pero que si estaban dispuestos a pagar (y aquí prácticamente dobló el precio anterior) podrían contar con sus servicios. Aceptaron, y lo primero que hizo este comercial al salir de las oficinas del cliente fue llamar a la consultora para preguntar que era lo que había vendido y que se movieran para encontrarlo.
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El mejor activo de nuestra empresa son nuestros empleados. Esta es una frase de manual muy repetida y al mismo tiempo muy ignorada. Optimizar es sacar el máximo partido a los recursos de los que se dispone. Capacitar a los empleados con las herramientas técnicas y formativas que requieren y tras esto integrarles en los nuevos proyectos de la empresa es la mejor manera de conseguir el desarrollo profesional, mejorar el clima laboral y conseguir el aumento de la eficiencia y productividad en la empresa. Lamentablemente tras el anglicismo "outsorcing" muchas empresas parecen preferir encargar los nuevos proyectos a becarios a los que no conocen pagándolos a precio de oro, en lugar de ponerlos en manos a sus empleados de confianza con capacidades demostradas.

2 comentarios:

Nacho Beltrán dijo...

Estimado CMG si quieres podemos desarrollar este tema del outsourcing y los recursos humanos.

Estoy de acuerdo en lo que pones en el post.

CMG dijo...

Hola Nacho,

Me alegra que estés de acuerdo con mis opiniones, intuyo que has trabajado en consultoras y has tenido también vivencias similares a las mías...

Todas tus aportaciones serán bienvenidas en cualquier entrada del blog.

Realmente Consultoras en general y Departamento de Recursos Humanos son de las cosas que con la experiencia laboral se revelan más decepcionantemente diferentes a la imágen que te creas en la Universidad de ellas.

Por tanto me parece un buen tema en el que profundizar e intercambiar impresiones.